Denunció haber sido discriminado por gay y amenazado por un policía que estaba franco

Twitter-h75385 El joven argentino que fue agredido en barrio Palermo de Buenos Aires por ser gay podría perder la visión de un ojo.

Un joven de 29 años –cuya identidad se reservará– se presentó en la Unidad de Investigaciones y denunció una situación de violencia que vivió por parte de un efectivo policial que se encontraba de franco quien “me trató con extrema violencia y me amenazó de muerte”. Según el relato de la víctima a EL TELEGRAFO, la situación se registró a primera hora del domingo cuando se retiraba junto a una amiga de un local bailable de la zona Este de la ciudad. La denuncia que pasará a la órbita penal, además de haber sido registrada en la línea 0800 5000 que posee el Ministerio del Interior, fue por “discriminación, abuso de poder y amenaza de muerte”.
“Eran como las 7 de la mañana cuando salimos con una amiga del baile. Íbamos caminando por avenida Ferreira Aldunate y ni bien doblamos en una esquina nos topamos con un automóvil lleno de tipos que empezaron a gritarme cosas obscenas. Me dijeron ‘p…’ varias veces y que uno de ellos (al que nombraban) quería estar conmigo de manera íntima pero me lo decían con palabras fuertes. Se reían mientras me insultaban, mi amiga para frenar el momento les dijo ‘no gracias’. En ese momento vi que el que manejaba era un policía y lo identifiqué. Como habían sido tan violentos agarré el celular y le saqué una foto para tener por las dudas porque uno nunca sabe y estaban insultando feo”.
Cuando el conductor vio que le apuntaba con el celular, “dio marcha atrás, frenó y me dijo que borrara esa foto”. Como le dijo que no –siempre de acuerdo al relato del denunciante– “se bajó del auto re sacado, con un vaso de cerveza en la mano, y empezó a amenazarme que borrara la foto o me cagaba a trompadas”.
“Yo le decía que no la iba a borrar porque me estaban agrediendo. Me quitó el celular de las manos y como tenía contraseña me dijo ‘poné la contraseña o te reviento a trompadas acá nomás’. El tipo mide como dos metros, es gigante. Puse la contraseña, borró la foto y se fijó que no hubiera ninguna otra. Como quedaba prendida la cámara me seguía diciendo de todo porque creía que yo quería volver a sacarle una foto”, agregó.
“Se subió al auto y me dijo que me daba dos segundos para que desapareciera de ahí o volvía y me encajaba dos balazos porque él me conocía. ‘Y vos sabés que yo soy policía’ me dijo. Ahí le contesté que yo no me estaba metiendo con ellos y en cambio me estaban insultando. Me dijo que no era él y ahí se sacó. ‘Vos y yo nos vamos a cruzar. Yo te conozco a vos’, me dijo y se fueron”, relató el joven. Tras ello, la pareja de amigos quedó asustada y se fueron del lugar pero con la decisión firme de radicar la denuncia. “Hubo personas de mi entorno que me aconsejaron que haga la denuncia porque si después me cruza en la calle, uniformado o no, me puede pasar algo”, comentó.
Asimismo, la víctima destacó cómo fue recibido en Investigaciones donde se le tomó la denuncia, lo que no fue igual cuando se presentó en la Comisaría de su jurisdicción. “Me citaron y declaré, también mi amiga que es la testigo. Ahora resta esperar cómo sigue todo. Lo que me sorprendió de todo esto fue el odio y la violencia con que me trató. Si yo me resistía seguro que me golpeaba ahí nomás”, indicó.
AGRESIONES A HOMOSEXUALES
El caso denunciado en Paysandú no es el primero. Las agresiones verbales y físicas han sido denunciadas en varias oportunidades. En julio de este año, el colectivo Ovejas Negras, que defiende la diversidad sexual y promueve los derechos de las personas LGBT, denunció que tres jóvenes habían sido agredidos en Ciudad Vieja. “El hecho sucedió en la madrugada del viernes, luego que desde un auto les gritaran ‘¡corransé p…!’, y tras su respuesta se bajaran un varón y una mujer a golpearles”, explicaron en esa ocasión.
La denuncia de la agresión a través de las redes sociales fue también duramente castigada por ese mismo medio. “No solo nos cagan a trompadas sino que nos agreden también a través de las redes sociales. Recibí abundantes mensajes diciendo que mi publicación era discriminadora”, dijo la víctima esa vez.
El colectivo Ovejas Negras se refirió a lo ocurrido y expresó que no se trataba de un hecho aislado “en la vida cotidiana de gays, lesbianas, bisexuales y trans. Tener una orientación sexual, identidad de género o expresión de género disidente con lo socialmente considerado como ‘normal’ (ser heterosexual, cisgénero y masculino), conlleva el miedo constante a expresar afecto en el espacio público, a circular por la ciudad o a poder mostrarnos como somos (algo tan simple pero a la vez tan importante para cualquier persona)”.
En Buenos Aires, en tanto, los medios de comunicación informaron sobre la agresión sufrida por un joven de 25 años en lo que se considera un “brutal ataque homofóbico”.
El muchacho, integrante del seleccionado gay de Rugby y de la Federación Argentina LGBT, ingresó a comprar el desayuno a un local de comidas rápidas en Palermo cuando un grupo de unas siete personas comenzaron a burlarse por su condición de gay. Luego le dieron una paliza en el estacionamiento que se le dejaron varias lesiones, una de las cuales podría hacerle perder la vista de un ojo. La Federación Argentina LGBT repudió la agresión y detalló que esto “es el resultado de la discriminación que aún hoy sufrimos por ser personas LGBT y querer vivir nuestras vidas como cualquier otro ciudadano”.

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