“No podemos permitir que para decidir quién maneja una camioneta tengamos que hablar con el sindicato”

Representantes de las gremiales lecheras mostraron su preocupación por el paro en la planta de Conaprole en Montevideo, que determinó que gran parte de la capital se viera desabastecida de leche para el consumo. Indicaron que “no podemos permitir que para decidir quién maneja una camioneta tengamos que hablar con el sindicato”.
El pasado viernes, el sindicato de Conaprole definió un paro en la planta industrial de Montevideo, que se extendió hasta ayer. Este se fijó porque la gremial de trabajadores no aceptó la asignación de un empleado para cumplir con tres días de suplencias como chofer de una camioneta.
Wilson Cabrera, de la de la Asociación Nacional de Productores de Leche (ANPL), dijo que “da pena hablar de esta situación”, que está complicando el stock de leche. Aseguró que “ningún empleado iba a perder nada”, pero desde el sindicato “quieren tomar decisiones que les corresponden al directorio.
No toleramos que quieran cogobernar Conaprole, respaldamos al directorio de la empresa para que vaya hasta las últimas consecuencias”, ratificó el presidente de la gremial de productores.
Horacio Rodríguez y Wilson Cabrera establecieron, en la tarde de ayer, en conferencia de prensa, que “lo más relevante del conflicto es que no se vendió leche a los consumidores” y la consideran una pérdida “muy importante para los productores, porque incluso fue un conflicto realizado por un muy pequeño grupo de personas”.
Rodríguez dijo que las gremiales de productores “somos simples espectadores y los que siempre terminamos pagando la situación y los más perjudicados. Pretendemos cambiar y ser protagonistas de las cosas que suceden”, puntualizó. Entiende que es paradójico que “cuando procuramos mantener contactos con el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) para solucionar aspectos del endeudamiento que enfrentamos los productores, surjan conflictos”, que arrojan mayores pérdidas.
Para Cabrera, “la industria traslada al productor la gestión. Si gana más dinero, paga mejor precio y si tiene inconvenientes como este, donde obtiene menores ventas, a la larga se la transmite a los productores, que cobrarán menor precio”. Desde la cooperativa intentamos tener los “mejores empleados, los mejores pagos y brindar las condiciones de trabajos que les corresponden a los funcionarios”, pero “no queremos que se pasen de la raya”, aseveró Wilson Cabrera. Contó que los trece empleados que ganan menos tienen un salario de 35.000 pesos líquidos y, a modo de comparación, más del 50% de los tamberos “no logran esa plata en la mano a fin de mes”, afirmó.
“Es una gran impotencia”, dijo Cabrera, quien contó que los trabajadores de la empresa “son el único eslabón de la cadena que nunca perdieron nada en la crisis de la lechería” y “hoy quieren tomar decisiones que no les corresponden. Esta gente quiere ir en las buenas, pero nunca en las malas”, resaltó el presidente de la ANPL.

 

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