Cerro del Bombero transfiere conocimientos que se han generado a través de tecnología en el ovino

La actividad desarrollada en Cerro del Bombero y las que se cumplirán en los otros cuatro establecimientos tienen “como objetivo transferir los conocimientos que se han generado en el rubro ovino, fundamentalmente en la mejora genética en Merino australiano”, manifestó a EL TELEGRAFO el ingeniero agrónomo Marcelo Grattarola.
El responsable técnico para los departamentos de Paysandú y Río Negro del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL) contó que el predio que maneja Juan Bazzano y el equipo de colaboradores “es una empresa que ha integrado toda la tecnología que se ha generado en la raza, desde el punto de vista sanitario, ya que es un predio libre de enfermedades podales, en donde las parasitosis gastrointestinbales están controladas y hay un plan de acción permanente para tenerlas a raya”. También hay un cronograma sanitario anual que “se cumple a rajatabla”, acotó.
Desde el punto de vista de manejo, el profesional sanducero explicó que “la majada se encarnera entrado marzo, que es cuando hay más fertilidad y fecundidad, hace el preparto en agosto y se esquila preparto y pare la majada entre setiembre y octubre”.
Este año se incorporó el tema del abrigo, “porque en los últimos 10 años hubo dos eventos de alta mortandad de corderos (2013 y 2016), donde las señaladas venían siendo de 83 y 85%. En esos años están por debajo del 70% y son los que complican, tanto en los kilos producidos como en los números, porque hay menos ingresos”, dijo. Grattarola aclaró que Juan Bazzano “es un empresario que consulta permanentemente, estudia y analiza las tecnologías que aparecen y busca adaptarlas al establecimiento. Además, tiene un encargado como Manuel Soca, que lo acompaña y está muy integrado en un equipo con la gente de campo, que es muy importante para mantener una estrategia de trabajo y concientización de lo que se debe hacer a largo plazo”.
“Es un predio típico; cuando hablamos de tecnología, se aplica la tecnología de proceso de cría, recría y engorde”, manifestó el técnico, “que se monitorean durante el año para ver como van y de que manera mejorarlos desde el punto de vista de manejo, cambio de potrero, reserva de potrero, sanidad, etcétera”.
Explicó que muchas veces esos conocimientos, que son “muy sencillos, nos parece que son obvios y ni tendríamos que hablar de ellos, pero en general, en el rubro ovino y también en los vacunos en estos campos ganaderos, son los que primeros que hay que llevar a cabo y tienen muy buenas respuestas”.
Para el técnico del SUL, “son conocimientos que manejados de forma integrada provocan una respuesta de producción bastante más alta que el promedio nacional, con señaladas en torno a un 80%, producción de lana por animal total –teniendo en cuenta la oveja y el borrego de 4,200 kilos– y muy baja mortandad de animales”.
Sostiene que la respuesta del rubro ovino manejada de esta manera “es muy alta y nos parece que es lo que se debe hacer en áreas de campo natural, ya que simplemente con estos conocimientos obtendríamos una respuesta del 30 a 40% –desde el punto de vista de los kilos– superior al actual, con un retorno económico muy alto”.
Finalmente, precisó que Cerro del Bombero maneja un lanar por hectárea y en aquellos establecimientos que “manejan dos lanares por hectárea y producen los mismos cuatro kilos de lana por animal, esos ocho kilos a los precios actuales son casi U$S 80 brutos de ingresos por hectárea, que en estos tipos de campo que son Coneat 50 a 55 es muy alto con relación a la productividad del campo”.

 

 

 

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