En el santuario de Uruguay en Asunción se recordó histórica cabalgata de hace 20 años

Gilberto Álvarez, Jorge Larrañaga, Federico Perazza, Álvaro Dutra, Daniela Bellón, retiran el pabellón nacional descubriendo dos placas, una conmemorativa del vigésimo aniversario y otra con los nombres de los veintidós históricos jinetes.

ASUNCIÓN DEL PARAGUAY, Paraguay, 20. (Por Enrique Julio Sánchez). No es nada, realmente no. Parece ayer cuando en una calurosa mañana los veintidós jinetes cabalgaron por las calles de Asunción, recibiendo el aplauso de miles de personas. Parece que fue ayer que en la escuela del Solar de Artigas, más y más gente esperaba para participar de la llegada, de las palabras emocionadas, de la colocación de placas, de los abrazos de los barbudos jinetes que habían cumplido su meta de cabalgar desde la ciudad de Paysandú al lugar donde el general Artigas vivió sus últimos años. Han pasado veinte años, pero caminando por el hermoso edificio y patios de la escuela, parece que fue ayer.
No vinieron todos los históricos jinetes sobrevivientes; en realidad solamente tres. Pero eso no le quitó representatividad al homenaje. Los niños de la generación escolar de esta escuela modelo dentro del sistema educativo público de Paraguay, estaban entusiasmados por la ocasión. Lo mismo la delegación que viajó desde Paysandú, así como quienes lo hicieron por otros medios, como el senador Jorge Larrañaga, el alcalde de Quebracho Mario Bandera y la arquitecta Cecilia Camacho, quien tuvo a su cargo la colocación de las placas. Acompañó el embajador de Uruguay en este país, Federico Perazza. En el hotel Internacional el desayuno comienza a servirse a las 6.30, hora en que buena parte de la delegación llegó para la primera comida del día. Es que se partía temprano hacia la escuela, para que ningún detalle se escapara.
Al llegar, la maestra directora Daniela Devicenci dio la bienvenida e invitó a recorrer el museo “Artigas”. “Ya llamo a los guías” dijo y todos quedaron a la espera. Aparecieron unos niños de varios años, los guías. Profundos conocedores de la historia de Artigas, lo mismo que de plantas y de la trayectoria de la escuela, son capaces de exponer en español, inglés y alemán. Niños paraguayos en cuyos ojos podía “leerse” su pasión por lo que hacían. Un muy buen museo, incluso con algunas pertenencias de Artigas, como su silla de cuero.
Después llegó el esperado momento, para el que se habían hecho preparativos durante semanas. Aquí, en el Solar de Artigas, no hace calor, gracias a la frondosa vegetación. Afuera, el calor de Asunción golpea.
Hicieron uso de la palabra la maestra directora Daniela Devicenci, el embajador Federico Perazza y el senador Jorge Larrañaga.
Luego se entregaron tres de las banderas que fueron desplegadas durante toda la marcha de 1997. Álvaro Dutra entregó el pabellón nacional; este escriba la de Artigas (porque aunque no a caballo participó –sin ser hoy histórico– de aquella marcha); Mario Bandera la de Paysandú y Gilberto Álvarez la de la Liga Federal artiguista, traída hasta la meseta este año a lomos de caballo desde Canelones.
Los escolares se pusieron de pie y sorprendieron con una canción que es casi un himno para la escuela, “Canción a la escuela Artigas”, letra de la maestra Bettina Álvez. Dos alumnas bailaron la coreografía de “Soy de mi tierra”, letra de Mario Halley Mora.
EN EL SANTUARIO DE LOS URUGUAYOS
“Aquella cabalgata fue un encuentro con el general Artigas, pero también un encuentro con un país hermano, entrañablemente querido como es el Paraguay”, dijo Jorge Larrañaga. “Vivimos un sentimiento compartido, porque fue contado por nuestro diario sanducero, EL TELEGRAFO, que también acompañó aquella marcha, como hoy está presente aquí”, agregó.
“Con aquellos paisanos que durante 22 días recorrimos más de mil kilómetros a caballo, para llegar a este lugar sagrado donde se forma ciudadanía, donde se imparte la mejor política social, que es la educación”, subrayó luego.
Explicó que “se llamó Un Camino a la Libertad, porque queríamos encontrarnos con un pedazo de nuestra historia en el lugar donde el mejor de todos los uruguayos, el general Artigas, encontró aquí en tierra hermana su última morada”.
Asimismo, indicó que “mucha gente no comprende cómo un grupo de seres humanos se montó a caballo y recorrió más de mil kilómetros para venir a tributar homenaje al general Artigas. No se entiende eso, en estos tiempos de urgencias, de relativismos morales, de fragilidad en los principios, en los valores. No se entiende cómo algunos pueden sentir eso, atesorado en el alma y en el corazón; cómo la unión del hombre con el caballo se fortalece como símbolo de construcción de todas las libertades”.
Eso ocurre “en el Encuentro con el Patriarca, comenzado en 1995. Cada vez concurren más y más personas, en pleno siglo XXI, enlazando simbólicamente la historia, trayéndola al presente y construyendo porvenir y esperanza”.
“Es un honor para mí venir a territorio uruguayo, el lugar donde nuestro prócer vivió sus últimos cinco años de vida”, expresó el embajador Federico Perazza. “Este es el verdadero santuario que tenemos los uruguayos en Paraguay, es un lugar que emociona”, destacó e hizo hincapié en que estaba celebrando “con los paysanduceros como se dice acá. En algunos medios de comunicación, en lugar de decirles sanduceros los llaman así. Me hace mucha gracia cómo le dicen a los nacidos en Paysandú”.
La directora de la escuela, Daniela Devicenci, indicó que “toda nuestra comunidad escolar le da la bienvenida a la delegación de uruguayos oriundos de Paysandú, integrantes de la Asociación de Sociedades Tradicionalistas que desde el año 1990 se encuentra realizando diferentes actividades con el propósito de homenajear a nuestro prócer, dentro de las cuales la más destacada fue la emprendida en setiembre de 1997, denominada Tercer Encuentro con el Patriarca, donde veintidós jinetes liderados por el entonces intendente de Paysandú, Jorge Larrañaga, hoy senador de la República, se trasladaron a caballo desde la Meseta de Artigas hasta este solar”.
DESCUBRIMIENTO DE PLACAS
El acto prosiguió afuera, en el plaquetario. Se descubrieron las dos, hubo abrazos, sonrisas y recuerdos. Para entonces varios integrantes de la comunidad uruguaya que reside en Asunción se habían acercado al lugar.
Entre medio, comenzaron a llegar los padres de los alumnos, pues el turno terminaba a las 11.30. Como en cualquier escuela uruguaya, sonó a esa hora la campana y el bullicio infantil no se hizo esperar.
El acto había también culminado, pero la charla no cesaba. El embajador invitó a la delegación a almorzar en Corte & Leña, en el exclusivo Paseo Carmelitas.
Ascendiendo al ómnibus, viene a la mente cómo culminó el acto en el gimnasio. Tras la oratoria, los presentes se disponían a retirarse rumbo al plaquetario, pero Olivio Díaz, quien estaba a cargo de la amplificación y además es cantante, pidió que le permitieran compartir una canción. Fue el cierre perfecto, la verdadera demostración de lo que realmente es patrimonio. Lo es Artigas, lo es ese sentir criollo de unirlo al caballo y al horizonte largo. Pero también lo es eso que surge desde otros pueblos, identificando al nuestro, a veces, con una sola canción.
Olivio Díaz tomó su guitarra, interpretó los acordes de introducción y comenzó a cantar: “Sentado frente a mar….” Patrimonio. Simplemente eso. Han pasado veinte años de aquella cabalgata histórica, es decir, casi nada. Han pasado décadas desde que Los Iracundos hicieron famoso “Puerto Montt”, es decir, casi nada.
A caballo se hizo y se defendió la patria. A caballo se llegó a Asunción del Paraguay, adonde se acaba de volver, para reafirmar el patrimonio nacional. Lo que nosotros entendemos por eso, encontrándonos también con lo que otros creen que lo es. Mejor reafirmación de lo que somos, ¡imposible!

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